Fecha: 29 de noviembre de 2025. Categoría: Fundación Vision Mundi.

Nuestro fundador, el oftalmólogo logroñés Julio Yangüela Rodilla nos habla del nacimiento de Visión Mundi y del impacto de tratar los problemas de visión para combatir la pobreza.

La ONG Fundación Visión Mundi, fue fundada en el año 2003 por el oftalmólogo logroñés Julio Yangüela Rodilla. Nacido en Logroño en 1964, forma parte de una familia de cinco generaciones de médicos. -también preside la Sociedad Española contra la Ceguera en Países en Desarrollo (asociación de diversas ONGs de ceguera de toda España con sede en La Rioja, que trabajan en 25 de los países más pobres del mundo). Yangüela estudió en Soria y Zaragoza, especializándose en oftalmología en la clínica Puerta del Hierro de Madrid y en los hospitales Moorfields y Great Ormond de Londres. En la actualidad ejerce en la Fundación Hospital Alcorcón de Madrid. 

¿Cómo y por qué creó la ONG Fundación Visión Mundi?

Durante varios años viajé como cooperante a Bolivia y un día me regalaron el libro ‘Un médico en el Congo’, la historia de un médico español que vivió toda su vida allí, operó a un montón de gente y, cuando murió, no quedó nada porque no había nadie que continuara con su trabajo. Entonces pensé en intentar que, cuando yo no pudiera ir a Bolivia, se continuara con lo que yo hacía allí. Por casualidad, en EEUU descubrí la Fundación Aravind, que sirve de modelo en todo el mundo en la lucha contra la ceguera, visité India, comprobé cómo trabajaban y decidí fundar Visión Mundi con el mismo estilo de trabajo: establecer tarifas diferenciadas para poder atender a todo el mundo y usar tecnología adecuada para países en desarrollo.

¿Cuál es, exactamente, el trabajo de Visión Mundi? ¿Lo principal es, entonces, formar a los profesionales de esos países?

Nosotros no realizamos campañas quirúrgicas – como es habitual en muchas otras ONGs.-  y que a veces es la única forma posible de cooperar, cuando no hay una cierta estabilidad.  Nosotros trabajamos de otra manera. Buscamos una contraparte local que tenga un centro médico o pueda gestionar uno de forma adecuada, y buscamos personal al que formar para crear un centro de oftalmología donde puedan trabajar durante todo el año. Ayudamos a gestionar los centros y les damos becas para poder formarse desde cero, desde ser médicos recién titulado hasta llegar a ser oftalmólogos u ópticos con la misma calidad de un profesional en Europa. En África y Sudamérica tenemos convenios de colaboración con universidades y centros de formación.

¿Y usted, personalmente, cómo y por qué empezó a ser cooperante?

Empecé por casualidad. Mis padres siempre habían sido muy solidarios, mi padre fue presidente de Médicos Mundi en La Rioja hasta que murió y yo siempre había visto en mi casa la preocupación por los demás. Recuerdo, de pequeños, ir a la Cocina Económica en Logroño mi ciudad a llevar cosas para los demás. Siempre había tenido esa inquietud y, gracias a unos compañeros de profesión, conocí un proyecto que había en Bolivia y empecé a acudir de voluntario. Participé durante diez años, hasta fundar Visión Mundi.

¿Es complicado trabajar en cooperación dedicada a la oftalmología?

Yo soy oftalmólogo y no me parece tan complejo, además teniendo en cuenta que el 80% de las causas de ceguera en los países más pobres son tratables o evitables. La principal causa de ceguera son las cataratas, que se pueden operar, y no llevar gafas, la principal causa de ver poco, y se soluciona con unas gafas… Hablamos de algo que tiene solución y a precios económicos. El problema es buscar centros donde se pueda hacer esta labor y personal. En muchos países de África hay un oftalmólogo por cada millón de personas, cuando en Europa hay uno por cada 10.000. Y los pocos oftalmólogos que hay en África muchas veces son de las elites sociales y sólo trabajan para la gente rica. Allí tienen que pagar por formarse 10.000-15.000 euros al mes durante tres o cuatro años y, obviamente, los pobres no tienen medios para poder acceder a esta formación.

Discriminación y aislamiento

Llama la atención que puedan devolver la visión a una persona ‘sólo’ por cuestión de medios económicos. ¿Tan ‘básico’ puede ser?

Es algo verdaderamente básico. La Organización Mundial de la Salud considera que, junto las vacunaciones, ver bien o recuperar la visión es una de las acciones más eficientes para combatir la pobreza desde el punto de vista sanitario.  Un niño que no ve bien no puede formarse, un adulto no puede trabajar, un anciano se queda aislado y discriminado… Además, dos tercios de las personas ciegas son mujeres porque en las sociedades menos desarrolladas muchas veces no tienen acceso a medios económicos propios, ni a transporte, para acudir a los centros a poder tratarse. Y, encima, en África, en ocasiones a los ancianos que no ven se les pone un niño como lazarillo, con lo cual ese niño ni va al colegio ni trabaja, no se educa, multiplicándose la espiral de subdesarrollo que provoca el no ver bien.

 

«Bienvenidos a Visión Mundi. El 80% de las causas de ceguera en los países pobres son tratables o evitables»